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Nuevas herramientas y mecanización para combatir los incendios forestales del siglo XXI

Conversación entre Javier Baena y Ángelo Lorenzo

 

A.L: ¿Cómo empezó tu relación con el mundo de los incendios forestales? 

J.B: Estudié ingeniería forestal. Luego amplié con el máster fuego en Lérida. 

A.L: Además eres analista. 

J.B:  En tercer curso entré en una pequeña unidad técnica de GRAF con Bomberos de la Generalitat. Tuve la oportunidad de hacer campañas en Catalunya y Portugal, cursos en Estados Unidos y quemas controladas en Inglaterra. Me enseñaron a leer los incendios, el abecedario del fuego. Cuando adquieres ese conocimiento, estés donde estés, sabes interpretar el curso de los incendios. El lenguaje es siempre el mismo.

A.L: Has recorrido toda la escala. 

J.B: Eso es lo que te da el compromiso. Conocer bien el sector para el que sirven tus productos, estar en contacto con antiguos compañeros, entender las necesidades.

A.L. ¿Cuál fue tu primer producto?

J.B: La Antorcha de 1 litro. Evidentemente de la primera versión de la antorcha a la actual, hay cambios, en materiales, en medidas… Ha sufrido evoluciones, como todos los productos Vallfirest. 

A.L: ¿Habéis llegado a recuperar material usado para ver cómo ha envejecido?

J.B: Sí. El otro día nos llegaron unas fotos de Alemania de una gorgui de la primera edición. ¡Después de 10 años sigue funcional! En España, en Galicia fueron los primeros en adquirir gorguis. Y recuerdo que tuve que ir por nueve bases helitransportadas defendiendo el producto. Ahora salen concursos internacionales con la gorgui prescrita y ya es lo más habitual. No tienes que explicarla.

Vallfirest es una empresa joven. Competimos con fabricantes y productos que tienen 100 años de antiguedad. Un pulaski, un macleod… se vienen utilizando porque es lo que había y nadie se había preguntado ¿por qué utilizamos esto? Nosotros nos hacemos preguntas constantemente. ¿Por qué usamos cada herramienta? ¿Puede haber algo mejor? De aquí nacen nuestros productos.

A.L: He de reconocer que cuando vi la gorgui por primera vez me costó hacerme a ella. La encontraba muy pesada. Pero cuando entendí la importancia de los filos vi su potencial.

J.B: La historia de Gorgui es parecida a la de la antorcha. Yo estaba en una unidad helitransportada y tenía que escoger una herramienta. Sucedía que un día llegaba con un Mcleod y me encontraba una zona con mucha piedra. Otro día escogía un pulaski y me encontraba con un buen suelo orgánico… llegué a la conclusión de que necesitaba una herramienta multifuncional para todo tipo de terrenos y combustibles, un utensilio con el que cavar, cortar, cepillar, escarbar, arrancar y rastrillear.

A.L: ¿Hacia qué dirección evoluciona el sector?

J.B. En 3-5 años la mecanización en la extinción, en las maniobras de ataque indirecto o paralelo va a ser una realidad. De hecho los países del norte, que empiezan a tener problemas de incendios forestales, como Inglaterra, Noruega, Suecia o Alemania, ya tienen esta mentalidad. Son países que con el cambio climático han visto la necesidad de cambiar de estrategia y equiparse, y cuando ven los equipos de protección respiratoria y las herramientas manuales, ¡se llevan las manos a la cabeza! El Dronster, nuestro robot desbrozadora, es un producto que hoy choca en algunos países, pero en poco tiempo su uso va a ser habitual. Si te fijas en los perímetros de incendios que ha habido este año en Australia, en Chile, ¿cómo puedes trabajar con herramienta manual o con línea agua esos miles de kilómetros de incendio?

A.L: Puedes hacerlo pero eres una gota en medio del océano. No eres eficaz ni eficiente. 

J.B: Exacto. El gran salto está en analizar los incendios. Pensar en la estrategia, estudiar qué maniobra puede ser la más eficiente, segura y la que menos desgaste. De aquí nacen Dronster, Heliskid y muchos otros productos disruptivos que hemos estado desarrollando estos años como Leo, que te permiten hacer cosas que antes eran inimaginables. 

A.L: ¿Cómo has percibido el cambio de los incendios en los últimos años?

J.B: Lo que hemos visto en los últimos tres años no tiene nada que ver con los incendios de hace 10-15 años. Son incendios más rápidos, más intensos y han venido para quedarse: o cambiamos la manera de trabajar en ellos o nos van a pasar por encima. Estos fuegos: que son capaces de alimentarse de la atmósfera, de cambiarla; no se pueden combatir con azadas o con mochilas de agua. Tardaremos más o menos, pero los incendios nos van a obligar a adaptarnos al cambio.

A.L: Estamos pasando de la supresión total a la gestión del fuego. A un pastoreo, a relativizar la superficie quemada. Entonces, ¿cómo combatimos los incendios del siglo XXI?

J.B: El ataque directo irá disminuyendo en favor de la previsión y el trabajo estratégico. Las maniobras cambiarán, y eso hará cambiar los equipos de protección individual. El EPI que tenemos ahora no te está protegiendo del golpe de calor, los del futuro lo van a hacer. 

A.L: ¿Has vivido de cerca situaciones complicadas? ¿Qué te han enseñado?

J.B: Todos conocemos el incendio que hubo en Horta de Sant Joan en 2009 y las pérdidas humanas que se derivaron. Yo tenía amigos íntimos allí. Había trabajado un año antes en esa cuadrilla. Eso te marca. Después de lo ocurrido me encerré para analizar el accidente y pensar qué soluciones podíamos proponer para evitar nuevos accidentes. Qué productos se podían desarrollar para cambiar, mejorar y aprender de ello. De ese accidente salió La Fundación Pau Costa, productos, contactos internacionales. Igual que el COVID-19 cambiará muchas cosas, ese accidente también lo hizo.  

A.L: ¿De aquí nació el Xtreme Kit? 

J.B: Sí. El Xtreme Kit es un equipo profesional de autoprotección formado por una mochila forestal ergonómica y ligera que incorpora un refugio ignífugo y una sistema de protección respiratoria para situaciones extremas de atrapamiento en incendio forestal. 

A.L: Y ¿cual ha sido el recibimiento?

J.B: Es delicado. Yo siempre pongo el símil: ¿tu corres más con tu coche porque sabes que llevas airbag y barras anti vuelcos y abs? No. ¿Vas a jugarte más la vida porque llevas una manta ignífuga xtreme shelter y un equipo de oxígeno químico? No. ¿Tienes la certeza de que no vas a tener un accidente de coche si conduces a 50 km/h, respetando la ley y llevas abs, airbag y barras anti vuelco? No. Los accidentes ocurren. El hecho de no llevar un equipo de protección para situaciones límite y de que no arriesgues, no significa que no puedas encontrarte en una situación de atrapamiento. Y por desgracia, con la generación de incendios que estamos teniendo, cada vez se producirán más situaciones de riesgo. El dispositivo que ha sufrido bajas y que ha tenido accidentes, está apostando por ello. Otros son más reacios. Vender mantas y respiradores de emergencia cuesta, porque significa tener que afrontar una realidad difícil, pero es la que es.

A.L: ¿Qué otras líneas de trabajo estáis desarrollando?

J.B: El estudio de patronajes y la investigación para desarrollar equipos más ligeros. Si te fijas en los deportes de montaña como la escalada, o ahora el running, los fabricantes de equipación van al gramo. Van al gramo en las zapatillas, van al gramo en el arnés, van al gramo en los mosquetones. Nosotros estamos en las peores condiciones de temperatura, de visibilidad, de entorno y de situación. Tenemos que ir al gramo. Cuando fabricamos nuestra manta ignífuga Xtreme Shelter bajamos un kilo respecto a la americana. El peso es una obsesión para nosotros. La ergonomía, el peso y la eficiencia son nuestras bases de diseño.

A.L: Una cosa que se agradece de la Xtreme Pack es el material transpirable del arnés.

J.B: Esta mochila la acabamos haciendo con Truenorth porque tiene que aguantar barbaridades. El patrón ergonómico viene de un equipo de running de Salomon. Estamos constantemente investigando sectores deportivos, industriales, militares, incluso de la minería, testando nuevos materiales y dispositivos con los que mejorar los equipos que ofrecemos a los bomberos forestales. Invertimos mucho en investigación y desarrollo. Nos hacemos preguntas constantemente. ¿Cómo puede ser que bajemos de un helicóptero, arranquemos una rama y la utilicemos de batefuegos? 

A.L: Pues es el batefuegos más común…

J.B: ¿Cómo es posible que no llevemos un batefuegos profesional? Como el batefuegos Alaska, que permite aprovechar el trabajo físico porque está diseñado con un mango flexible que provoca un efecto látigo. Ese tipo de preguntas son las que no hacemos. Y entonces nos sentamos y desarrollamos un producto útil que sirva en muchos países y que permita el trabajo eficiente a la vez que seguro.   

A.L: Máster fuego, webinars con la fundación Pau Costa, helicopfire, TREX… siempre que hay una actividad formativa o pedagógica viene patrocinada o se hace en colaboración con Vallfirest. ¿Por qué ese compromiso? 

J.B: Para nosotros la formación es el pilar. Vendemos en 50 países. Con niveles de formación muy distintos. ¿Cómo voy a vender una antorcha de goteo en una zona donde no se hacen quemas de ensanche y no se trabaja con fuego técnico? ¿Cómo voy a vender una herramienta manual si no saben crear líneas de defensa? Por eso he llevado expertos a ciertos países para que obtengan esa formación. Entonces, una vez conocen el abecedario y saben leer, entienden qué utilidad tienen nuestros productos y cuales necesitan para trabajar.

A.L: Estáis en el aire y estáis en el suelo. Habéis desarrollado el sistema LEO. ¿De dónde nace?

J.B: El Leo-System es una idea original de Luís Álvarez, un piloto de incendios forestales que ha trabajado durante más de veinticinco años en el sector y que tuvo una idea visionaria. Se acercó a Vallfirest (igual que ahora lo están haciendo profesionales de otros países) y nos explicó la necesidad de innovación que hay en la extinción con medios aéreos. “Estamos tirando cubos de agua desde el cielo y no podemos continuar así”, me dijo.

Antes de que hubiera motobombas, lanzas, mangueras… había cubos de aluminio donde ponía “fuego”. Y cuando había un incendio, llamaban a los bomberos y los usaban. Estamos haciendo lo mismo con helicópteros que valen 2, 3, 5 y 20 millones de euros. ¿Podemos darle a un piloto una bomba, una lanza y un sistema de espuma para que ponga la cantidad de agua y la cantidad de espuma necesaria? Sí. Eso es Leo-System, una nueva generación de dispositivos de extinción para helicópteros, el camino a la eficiencia, precisión, mayor seguridad y ahorro de agua en la extinción de incendios forestales. Es un salto que revolucionará el sector. 

A.L: ¿La realidad virtual es una de vuestras  líneas en desarrollo? Por ejemplo, habéis pensado si la Dronster, en el futuro, se podrá dirigir de otra forma desde un espacio mucho más lejano y seguro?

J.B: En las fases de diseño de un producto de robótica, hay una etapa inicial de planificación de requisitos. Este primer paso de previsión de funcionalidades es muy importante: tienes que saber si quieres que disponga de un mando  a distancia, de un ordenador interno que pueda gestionar cámaras, una estación meteorológica y gestión de posición; un software para que puedas decirle por donde tiene que ir y volver… Si tienes todo esto en cuenta en esta primera fase de diseño, dotarás a la máquina de la inteligencia necesaria para que en un futuro pueda llegar donde tú quieras. Dronster y Leo ya están diseñados con esta base. 

A.L: En el sector se empieza a hablar de la importancia de la protección respiratoria ¿Es nuestra asignatura pendiente?

J.B: Hemos detectado que en el sector no se estan tomando las medidas necesarias para proteger la salud pulmonar de los combatientes. Hay un problema real de protección a nivel de monóxido, a nivel de partículas y sobre todo un problema muy grave a nivel de exposición directa a quemaduras e intoxicaciones. Nuestra oferta de equipos de protección respiratoria va desde el uso de filtros desechables FFP3 hasta la línea Xtreme; soluciones más complejas que trabajan el uso de filtros combinados o dispositivos de oxígeno químico, de circuito cerrado, para situaciones de atrapamiento o condiciones extremas en las que el aire se hace irrespirable (la deficiencia de oxígeno es superior al 17%).

 A.L: ¿Cómo os ha afectado la situación del COVID-19?

J.B: Nos hemos adaptado y reinventado para poder abastecer a los equipos de emergencias de las herramientas necesarias para luchar contra el COVID-19. Seguimos sirviendo a militares, bomberos, protección civil... en España y en Latinoamérica. El personal de oficina sigue operativo en un entorno de teletrabajo y el personal de producción desde nuestra sede, tomando todas las precauciones necesarias. Nuestra misión es proteger a los que protegen, ofrecerles soluciones para que puedan trabajar de la forma más eficiente posible en condiciones de seguridad.

 

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