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El desplazamiento de incendios debido al cambio climático

Hablamos de la campaña de incendios 2020 en Europa con el científico Mark Parrington


vft: ¿Cuál es la relación entre Copernicus y los Cuerpos de Emergencia especializados en gestión de incendios forestales?

MP: Copernicus proporciona datos constantes sobre el estado de la tierra, los océanos, la atmósfera y el clima. Tenemos una base de datos sobre incendios forestales muy consistente, con información de los últimos 18 años. Las interacciones con los servicios de gestión de emergencias son numerosas. Tenemos un proyecto llamado Aristotel 2 que utiliza información satelital para monitorear la actividad de los incendios y proporciona un pronóstico del peligro que pueden suponer. También observamos la calidad del aire; estimamos las emisiones y emitimos predicciones sobre cómo podrían cambiar los incendios.

Uno de los desafíos que tenemos es que, el software actual solo se ejecuta dos veces al día y capta imágenes que van un día por detrás del tiempo real, por lo que quizás no es información muy útil para planificar la gestión de incendios o su extinción, pero nos ayuda a situarnos, nos da un contexto de lo inusuales que han sido ciertos eventos en un país o región en particular. Es un análisis retrospectivo más que una planificación anticipada. Estamos desarrollando un nuevo sistema que se actualizará con más frecuencia, y que trabajará con imágenes que se habrán producido pocas horas antes. Otra mejora que estamos haciendo es la adición de dos nuevos satélites, actualmente en fase de pruebas, que pueden monitorear incendios más pequeños que no podemos detectar con los sistemas actuales. 

 

vft: ¿Qué datos nos permiten categorizar un gran incendio forestal como un evento extremo?

MP: No tenemos datos sobre el origen de los incendios (si su causa es natural o por acción humana), pero sí sabemos que cuando detectamos unas condiciones climáticas, un estado de la vegetación y una falta de humedad determinados, habrá incendios. Lo que nos hace determinar si un incendios forestal presenta un alto riesgo de dar el salto a mega incendio es la potencia, en términos de intensidad, la velocidad, la cantidad de hectáreas quemadas y la capacidad de cambiar la atmósfera y crear su propio clima.

La WMO está trabajando en un nuevo sistema de alerta para la prevención de incendios, principalmente en los trópicos. El proyecto piloto se inició en Indonesia y parece ser que será capaz de predecir si un año será malo en términos de incendios en una región en particular. Su objetivo es poder hacer un pronóstico estacional, a escala regional, sobre el número de incidencias que se van a producir y las emisiones que pueden derivarse. 

 

 

vft: ¿Ha notado cambios en la actividad de los incendios forestales en los últimos años en Europa?

MP: Sí. Lo que hemos observado es que, en el sur de Europa; España, Portugal, Italia e incluso Grecia, parece haber una tendencia a la baja. Los incendios forestales se están convirtiendo en incidentes aislados, pero muy intensos y con un mayor potencial letal. Cuando ocurren, generalmente se convierten en un fenómeno grave. El año pasado hubo especialmente un descenso de actividad.

Por otro lado, hace dos años, en el norte de Europa se produjeron muchos más incendios forestales de lo que es habitual. La causa, particularmente en Escandinavia, fueron unas condiciones muy anómalas de altas temperaturas y sequía. Esto causó grandes incendios en Suecia e incluso en Noruega. De hecho, el valor total de las emisiones registradas ese año en el norte de Europa fueron similares a las del sur de Europa, que tuvo una temporada de incendios bastante tranquila.

La base de datos histórica que se usa para alertar sobre la peligrosidad de los incendios contiene un "Índice meteorológico", basado en variables como la temperatura, las precipitaciones, la velocidad del viento y la humedad relativa. Casi todos los años desde el 2000 se han registrado alertas por incendios que superaban estos índices, tanto en el sur como en el norte de Europa, con una serie de eventos catastróficos asociados en el pasado reciente, como Pedrógão Grande (Portugal) en 2017 y la temporada de incendios escandinava en 2018.

 

vft: ¿Cual es la situación en el Reino Unido?

MP: Se ha producido un gran número de incendidos este año. El software actual que estamos utilizando no puede detectar conatos y ni siquiera podemos ver incendios más grandes si ocurren en zonas nubladas. Aún así, observamos más actividad. Tuvimos algunos grandes incendios en zonas de páramos abiertos, que pudimos monitorizar en Sentinel 2. También pudimos ver dispersiones de humo días después.

El año pasado hubo muchos incendios en Escocia. En términos de evolución: particularmente en el sur y en el este de Inglaterra existe un mayor riesgo de igniciones debido a las condiciones climáticas que se están generando. La aridez y las altas temperaturas provocadas por el cambio climático podría dar lugar a incendios forestales en áreas en las que no había antecedentes de ignición. 

Los incendios forestales son una parte natural de muchos ecosistemas, pero la frecuencia con la que ocurren tiene una repercusión directa sobre la rapidez con que el entorno puede recuperarse. El clima lluvioso en el Reino Unido ayuda al crecimiento de la vegetación, por lo que las afectaciones de los incendios forestales no son preocupantes por el momento, pero las cosas podrían cambiar.


vft: ¿Podrías darnos datos sobre emisiones?

MP: Cuando se producen grandes incendios, el humo puede elevarse muchos kilómetros, llegar hasta la estratosfera y extenderse a lo largo de regiones enteras, causando graves problemas de contaminación en áreas muy alejadas de donde se produjeron las llamas. A nivel mundial, se estima que el humo de los incendios forestales causa más de 339.000 muertes prematuras al año. Los incendios en el Ártico el pasado mes de junio batieron un nuevo récord de emisiones, las más altas en 18 años, desde que se tienen registros. Las llamas en el Ártico han emitido un 35% más de dióxido de carbono este año que en todo el 2019. Según los datos proporcionados por nuestro servicio de monitoreo de la atmósfera, hasta el 24 de agosto, se habían liberado 245 megatoneladas de CO2, mientras que la cifra de todo el año pasado fue de 181 megatoneladas.


vft: ¿Qué está pasando en Siberia?

MP: Lo que ha estado sucediendo en Siberia este verano es bastante similar a lo que vimos en 2019, temporada en la que saltaron todas las alarmas y se batieron todos los récords. Vimos grandes incendios forestales a través del Círculo Artico y observamos que se correspondían directamente con anomalías climáticas que afectaban a la humedad del suelo. La aridez, los vientos cálidos y la acumulación de combustible hicieron arder la vegetación seca a gran velocidad, extendiéndose y quemando grandes superficies. Estamos viviendo una continuación de este patrón, pero en julio de este año la situación se agravó, debido a la ola de calor y la falta de recursos y medios de extinción. En 2019 los incendios en Siberia ardieron desde la segunda semana de junio hasta bastante adentrado el mes de agosto. Este 2020 también comenzaron la segunda semana de junio y todavía continúan arrasando en el Ártico. Los incendios están quemando la Tundra y la Taiga (bosque boreal). Esto es importante porque los incendios en la Tundra son menos frecuentes que los incendios en el bosque boreal y esto puede ser una consecuencia del deshielo del Permafrost.

El calentamiento de la superficie en el Ártico ha sido sustancialmente más rápido que en el del resto del planeta. Siberia está acostumbrada a las temperaturas extremas, desde los -40 ° C en enero hasta los 20 ° C positivos de julio, en latitudes cercanas a los 60 ° N. En las últimas décadas las temperaturas han ido escalando gradualmente hasta llegar a máximas alarmantes. En mayo, el Servicio de Cambio Climático de Copernicus informó de un invierno y una primavera inusuales en el oeste de Siberia, con temperaturas de viento hasta 10 ° C superiores al promedio habitual. La temperatura máxima estimada por ERA5 también fue excepcional; el 20 de junio, el Ártico alcanzó los 37 ° C.

 


 

vft: ¿Cuales son las afectaciones y los pronósticos?

MP: La enorme burbuja de aire cálido que estacionó sobre Siberia se ha ido acercando al norte de Rusia, lo que significa que el Ártico de Canadá se ha librado en gran medida de las altas temperaturas. En Rusia, sin embargo, la ola de calor está alterando el curso natural de los ecosistemas con graves implicaciones. A fines de mayo, el calor extremo pudo haber descongelado el Permafrost en una zona industrial cercana a la ciudad de Norilsk, causando lo que algunos críticos llaman uno de los peores desastres ambientales de la historia del país. Más de 20 millones de toneladas de combustible diesel escaparon contaminando el agua de un río cercano que se tiñó de un color rojo intenso, lo que llevó al presidente Vladimir Putin a declarar el estado de emergencia.

A día de hoy 1,77 millones de hectáreas siguen quemando en el Ártico. Copernicus estima que la superficie quemada superará los 17 millones de hectáreas que se quemaron en 2019.